Una pieza que nos invita a contemplar la belleza de la naturaleza y el ingenio humano. Este canasto es una muestra excepcional de la cestería de la comunidad rarámuri, un arte que se ha perfeccionado a lo largo de generaciones en las majestuosas Barrancas del Cobre.
Tejido a mano con hebras de sotol, esta pieza es un testimonio de la paciencia y precisión que caracterizan el trabajo de los artesanos rarámuri o tarahumara. La combinación del tono natural de la fibra en color rojo vibrante crea un patrón de líneas que se entrelazan en una forma perfecta, un baile geométrico que dota de movimiento a la pieza. Más que un simple objeto, este canasto refleja la habilidad, creatividad y profunda conexión de la cultura Rarámuri con su entorno.
Una pieza que nos invita a contemplar la belleza de la naturaleza y el ingenio humano. Este canasto es una muestra excepcional de la cestería de la comunidad rarámuri, un arte que se ha perfeccionado a lo largo de generaciones en las majestuosas Barrancas del Cobre.
Tejido a mano con hebras de sotol, esta pieza es un testimonio de la paciencia y precisión que caracterizan el trabajo de los artesanos rarámuri o tarahumara. La combinación del tono natural de la fibra en color rojo vibrante crea un patrón de líneas que se entrelazan en una forma perfecta, un baile geométrico que dota de movimiento a la pieza. Más que un simple objeto, este canasto refleja la habilidad, creatividad y profunda conexión de la cultura Rarámuri con su entorno.