Esta pieza, creada por la artista María Gómez López en Amatenango del Valle, Chiapas, es un testimonio de la profunda conexión de la cultura Tzeltal con el jaguar, animal sagrado y protector. Aquí, el rostro del felino emerge con una prominencia cautivadora, casi viva, desde la superficie frontal de la taza.
Modelada a mano con barro, la pieza es un lienzo donde la figura del jaguar se plasma con una intensidad particular. Los detalles, pintados a mano con pintura acrílica, resaltan la mirada penetrante del animal y la textura de su piel, transformando la taza en una representación vívida de poder. Su quema en horno de adobe sella la autenticidad de una tradición que se expresa con fuerza y simbolismo.
Esta pieza, creada por la artista María Gómez López en Amatenango del Valle, Chiapas, es un testimonio de la profunda conexión de la cultura Tzeltal con el jaguar, animal sagrado y protector. Aquí, el rostro del felino emerge con una prominencia cautivadora, casi viva, desde la superficie frontal de la taza.
Modelada a mano con barro, la pieza es un lienzo donde la figura del jaguar se plasma con una intensidad particular. Los detalles, pintados a mano con pintura acrílica, resaltan la mirada penetrante del animal y la textura de su piel, transformando la taza en una representación vívida de poder. Su quema en horno de adobe sella la autenticidad de una tradición que se expresa con fuerza y simbolismo.