La dicha es el estado de ánimo que nos hace sentir plenamente satisfechos por gozar de lo que se desea o por disfrutar de algo y, sin duda alguna, el chocolate nos da dicha. 
Para las culturas mesoamericanas, la espuma era considera la parte más deseable de las bebidas de cacao, su presencia en la superficie de éstas tenía un significado espiritual, era considerada vida y fuerza. 
Lo primero que fabricó el hombre fueron utensilios, que no por ser de utilidad inmediata dejaron de contener rasgos de belleza y de creación artística. El cacao como bebida especial que era y sigue siendo, requirió de sus propios enseres, uno de ellos: el molinillo. Gracias a él es posible lograr la espuma desde tiempos ancestrales.
Definitivamente, el molinillo nos da dicha y es dichoso de ser un fiel acompañante del chocolate, delicioso manjar orgullosamente mexicano.